Cuando el universo te envía mensajes…

Sólo tienes que pedirlos…y de pronto llegarán a ti…

COLLAGE

No recuerdo haberles contado esto antes… talvez sólo algunos de ustedes saben que enero no ha sido un mes fácil para mí. El viaje de año nuevo fue revelador y a la vez agotador, porque entré en un proceso de soltar algo que tenía muy guardado desde hace 28 años… Difícil? Uff, no se imaginan cuánto…

El tema va así…(y es la primera vez que hablo de esto tan abiertamente… parte del proceso). Mi papi murió cuando yo tenía 6 años. Una enfermedad degenerativa se lo llevó casi sin darme cuenta y fue muy difícil entender por qué y cómo se fue. Guardé todos los sentimientos en una caja y la escondí en lo más lejos que pude de mi… Obviamente esos murciélagos aparecían de vez en cuando como si se abriera la caja de pandora y entre más crecía más terror sentía a la pérdida, más independiente me volvía, más miedo tenía de empezar una relación y más solía salir corriendo cuando veía que la cosa se podía empezar a poner sería… por qué? Porque estaba aterrada… a que se me vayan otra vez.. Así que prefería ser yo la que se fuera.

Luego de una serie de cosas que viví el año pasado, decidí que esto era algo que tenía que sanar. Que no podía seguir sintiéndome así de asustada cada vez que medianamente empezara algo con alguien. El camino pintaba así: o arreglo esto desde el fondo y me enfrento a mis fantasmas o me sigo haciendo independiente y me olvido de la posibilidad de tener algo lindo con alguien, una familia, una relación… Entenderán cuál fue mi elección… si si, el camino más difícil siempre… #chicanecia.

Entonces empecé un viaje a Cusco donde probé varias terapias, lloré, reí, lloré otra vez, pedí, entendí, me volví a confundir… Al final llegué a Lima más cansada pero con algo claro… tenía que hablar de esto que había guardado por tanto tiempo. Sólo sacándolo y viviéndolo podría soltarlo, sanarme y dejarlo ir… Y comencé… a preguntar, a investigar, a revivir, a extrañar. Todo era tan raro, como si volviera a tener 6 años y esto recién estuviera pasando… Si, la verdad es mentalmente agotador… pero creo que algo bueno saldrá de todo esto.

Y es así que la semana pasada estaba muy molesta con mi papá. Muy molesta por no dejar una nota, una carta antes de irse. Por no despedirse y dejarme así… Estaba tan molesta que un día, tarde en la noche,  le dije furiosa “mándame una señal” y lloré hasta que me quedé dormida… Se me olvidó lo que dije y como ya estaba terminando mi fatídico enero empecé a sentirme mejor.

Anoche decidí quedarme en casa viendo pelis, quería dormir temprano para aprovechar hoy todo el día en la playa. Estuve conversando con un amigo por whatsapp y me dijo mira está peli “Little Boy” te la recomiendo. Yo no tengo netflix y no la encontraba en ninguna parte… “Usa mi clave, toma, es tal”… Es gracioso pq este amigo, es amigo mio hace 2-3 días, no me conoce mucho ni sabe mi historia y de pronto me estaba compartiendo su clave de Netflix… buena onda pensé. Empezó la peli y sentí que alguien más la había enviado para mi.. venía con un mensaje.

No les voy a contar de qué trata porque me gustaría que la vean. Sólo les voy a contar que al terminar la peli, medio confundida por el mensaje y por lo que había podido entender en esa hora y 46min y no en 28 años, me quedé mirando los créditos hasta el final…no sé qué buscaba ni qué esperaba… creo que quería ver de quién era la música. De pronto, casi casi al final de la película, cuando aparecen los nombres de las personas a las que agradecen los directores encuentro entre ellos “Eduardo García Gimenez”… Si claro, mi Jiménez es con “J”, pero era la firma, lo que me aseguraba que esto venía de él… Jiménez de mi pa, García de mi abuelo…me sentía medio en shock…

Ya antes de irme a dormir, encontré el soundtrack, y la canción principal tenía el mensaje que había estado esperando… esa carta que reclamé molesta el martes en la madrugada. Todo lo que había esperado que me diga durante estos años… “When you find love”.

Y así, de la manera más rara y menos esperada, entendí esa noche que el amor está adentro, que lo que importa es cómo nos queremos y todas las cosas buenas que hacemos, que hay días buenos y malos pero que con amor todos somos perfectos y no hay nada que esté mal… Eso era lo que quería escuchar de él… talvez durante todos estos años. Me dormí tranquila, envié un mensaje a mi amigo dando las gracias por ser (sin saber) ese canal de comunicación… sonreí y sentí que el fantasma del miedo agarraba sus cosas y se iba… a donde le toque irse.

Hoy fui a la playa, le conté a mi mamá, lo recordé con cariño en el club que tanto le gustaba, volví a la casa y me puse a mirar fotos para compartir algunas en este post. Esta vez las vi con otros ojos… no de tristeza y pérdida, como había sido antes. Esta vez las vi con ojos de amor y me di cuenta todo lo que tenemos en común… “El Chato” y yo somos playeros, juergueros, amigueros, matamos por nuestra familia y saben qué… les confieso algo… Esa mirada tb la tengo… es mi mirada de amor… Igualita a él ❤

Gracias por las orejas 🙂
Buenas noches.

P.D. Les dejo la canción…  When you find love

Cancion

 

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Por qué vuelvo al yoga una y otra vez…

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Confieso que nunca fui muy deportista. La verdad era más de seguir modas y meterme al spinning, zumba, taebo o anotarme en el gimnasio desde octubre para ver si así bajaba todo lo que había comido durante el año… -__- (#nofunciona)

Sin embargo, hace cerca de 3 o 4 años no recuerdo bien, volvía de un viaje con la cabeza revuelta, acababa de salir de una relación tóxica de esas que parecen más novela… o tragedia mexicana y no tenía idea de qué hacer para dejar de estar como estaba (#modotrapomojado)… Fui 3 veces al psicólogo y luego de mirar cómo quedaba mi billetera decidí que el psicoanálisis no era lo mío. En algún momento alguien me dijo “por qué no pruebas con yoga?” y la verdad es que hasta ese momento para mi el yoga era algo similar a un montón de señoras gordas tiradas en el piso durmiendo…

Por alguna extraña razón esa idea se quedó dando vueltas en mi cabeza y de pronto me vi googleando lugares para hacer yoga cerca de casa. Cómo es el universo cuando te manda señales que justo encontré uno a 1 cuadra de mi casa, cruzando el parque. Así empecé a practicar hatha yoga. Después de un par de meses noté que estaba más relajada y que veía las cosas un poquito más lejos de mi burbuja, lo que hacía que tome otra perspectiva y que fuera más consciente… de la gente a la que me acercaba, de los pensamientos que tenía, de lo que comía, en fin… Tampoco crean que me volví vegana o monje budista, simplemente empecé a disfrutar más del momento.

Pasó casi un año y quise buscar algo con una practica que físicamente me retara más, así que volví a googlear y terminé probando una clase en Ashtanga yoga. Les confieso que odié mi primera clase…todos parecían tan calmados y todo les salía tan perfecto y armonioso; y yo no podía mantenerme 5 respiraciones en la pose más fácil del mundooo!!! 😡 Me sentía tan frustrada… Sin embargo, al terminar la clase, no sé por qué me anoté y firmé por un mes. Con la constancia y la práctica descubrí que el saludo al sol ya no es algo que me tensa, sino que uso para relajarme y que esa hora y media que le dedico a mi cuerpo y mente es el mejor regalo que me puedo dar.
La práctica constante te llena de aire (literal) porque aprendes a respirar, además de ponerte fit porque trabajas un montón de músculos (creéme, hasta los que ni te imaginas). El yoga te ayuda a concentrar tu mente en un momento, en un espacio, en TU práctica…y eso obviamente hace que te olvides de la bruja de tu jefa que no deja de fastidiarte, del huevo frito que no te llama o que se desaparece y te tiene angustiada, de si llegas o no a fin de mes, de la tarjeta que no sabes cómo pagar y mil cosas más que llenan siempre nuestra cabeza…

Les cuento que ayer, después de casi 1 año sin práctica y estando a punto de internarme en un manicomio (#quemiedolaloca), decidí volver al yoga. Llegué a las 6:30am a Ashtanga, me recibió Daniel con la paz de siempre y como si nunca me hubiera ido y empecé nuevamente con el saludo al sol y mi respiración: 1, 2, 3, 4, 5… Hoy me duelen todos los músculos que no he usado desde hace tanto tiempo, pero quiero compartir esto con ustedes para comprometerme. Dicen que si haces algo por 21 días puedes hacerlo una rutina, puede ser parte de tu vida. Pues declaro que quiero que el yoga sea nuevamente parte de mi vida, así que empiezo nuevamente mi “yoga challenge” y lo publico acá porque estoy segura que necesitaré apoyo y muchos empujones para levantarme 5:15am e ir a mi práctica… échame una ayudita con esto 🙂

Loca? Muchos lo dirán. Los que practican posiblemente sonrían. Los que están buscando algo en la vida talvez se animen a probarlo. Sea lo que sea y hagas lo que hagas porfa date un tiempito para tí, para quererte, para cuidarte, para engreírte y para desconectar un rato de este loco mundo.

No te voy a enumerar los beneficios del yoga ni darte una cátedra de cómo hacer cada postura… (la verdad muchas aun no me salen jajajaja). Lo único que te digo es que este es el único deporte al que vuelvo una y otra y otra vez… ¿Por qué? Porque le hace bien a mi cabeza…y posiblemente a la tuya también!

Te quiero mucho! 🙂
Nos vemos en el mat!
Buenas noches

P.D. Te quedaste con ganas del dato? Aquí va Ashtanga Yoga

ashtanga beneficios