Recuerdos de un road trip a Huaraz…

Ahora que se acerca la Semana Santa, pensando qué hacer encontré lo que escribí hace un tiempo sobre un lindo viaje a Huaraz…un road trip inesperado y nada planificado. Como siempre he dicho, esos son los mejores viajes. Les dejo el post y me cuentan si se animaron a darse una escapada por allá. Y si este año alguien se quiere aventurar al Callejón de Conchucos me avisa que puedo ser buena cómplice de viaje 😉

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Era agosto de hace algunos años y andaba yo con la crisis de los 30 conforme veía mi cumpleaños venir… No quería ni celebrar, ni salir, ni hacer nada. Tenía mil cuestionamientos en la cabeza y, a diferencia de la mayoría de mis amigas, no tenia ni esposo, ni hijos, ni carro, ni maestría, ni departamento… Lo único que tenía era una mochila llena de viajes y toneladas de recuerdos que nadie podía quitarme.
El día de mi cumpleaños estaba cenando sólo con una de mis mejores amigas (las otras 3 no habían podido acompañarme por x razones) en un restaurante miraflorino. Esperando a que den las 12 para terminarme de un solo sorbo mi copa de vino recibí una llamada. Sí, era una de mis locas amigas. “Me muero de pena de no poder estar en Lima contigo. No he podido salir de la mina esta semana… pero hagamos algo, vámonos de road trip a Huaraz el próximo fin de semana”
No tengo que decirles que ni lo pensé y ya casi tenía la mochila lista. Como era de esperarse, pasó rápido esa semana y llegó el viernes tempranito en que pasaron a recogerme en “La Burrita”.
Iniciábamos así nuestro road trip a Huaraz. 2 nuevos amigos y una de toda la vida. 408 kilómetros y 3100 metros de altitud nos separaban de nuestro destino…empezaba la travesía. 3 días para disfrutar Huaraz de manera diferente!
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Salimos de Lima con esa neblina y garúa que caracteriza nuestro húmedo invierno. La cosa no cambió hasta pasar Paramonga e iniciar la subida. En algún momento, antes de iniciar el ascenso, unas tímidas Lomas de Lachay llenas de verde se asomaron entre la niebla. Aún nos faltaban 4 horas…

Por fin, previa parada en Conococha para las fotos, estábamos en Huaraz. Más de 3,000 metros y yo tenía de vuelta mi cielo azul y ese aire seco de una sierra que me llama constantemente.

Nos instalamos en una casa que nos prestaron en el condominio de una minera del lugar. Almuerzo, un paseito por la ciudad y ya era de noche. Qué tal unas pizzas? Una nueva amiga de Huaraz nos llevó a El Horno, a tomar vino caliente y a disfrutar una de las mejores pizzas a la leña que he probado. Qué sigue luego…unos traguitos para combatir el frío en el bar de Lucho, “Los 13 Buhos”. Buen ambiente, buena música y gente muy amable que vale la pena conocer si pasas por Huaraz.

A la mañana siguiente me levanto temprano y aún todos duermen… Me voy a buscar una bodega y a ver con quién puedo conversar un rato mientras los demás se despiertan. Preparo el desayuno y partimos luego a buscar algo que no sabemos. Vamos a ver qué tiene Huaraz para nosotros. Paramos en el centro en la oficina de información turística… “Buenas, queremos hacer algo diferente…”

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Algo diferente…laguna de Wilkacocha…linda y desconocida

La encargada nos mira entre incrédula y despistada y después de un rato nos dice… “Hay una laguna, no muy lejos de acá…se llama Wilkacocha, pero no es muy conocida, no sé si les guste…”. Es justo lo que necesitamos, pensé.

Pues les cuento que no fue nada fácil llegar a Wilkacocha… Como una joya que se esconde entre los cerros, tuvimos que ir y volver más de 3 veces para encontrar el camino… Para los que se animen a ir aquí les cuento cómo llegar…

Salen de Huaraz rumbo a Recuay y a unos 20 minutos encontrarán el Grifo San Nicolás, en el puente Santa Cruz. La entrada se encuentra a unos 500 metros del cartel de “falla geológica”. Van a ver una bodega y un puente. Entran por ahí y siguen la trocha hacia el pueblo de Santa Cruz.

Esta es una ruta recomendada sólo para 4×4, ya que es bastante exigente, de caminos angostos y subidas empinadas, pero bien vale la pena la aventura. Siguen la trocha por unos 40 minutos y cuando encuentren dos caminos que se separan toman el de la derecha. 5 minutos después estarán en la laguna.

Wilkacocha es una laguna pequeña, pero las vistas son realmente impresionantes. “La Burrita” nos había llevado a un mirador natural donde sólo llegaban los locales para pescar. De ahí se pueden ver muchos de los nevados de la cordillera blanca y sentirse un poquito más cerca del cielo…

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Vista panorámica desde Wilkacocha – Huaraz…¿para qué quieres más?

De pronto, en lo alto de esa montaña, me sentí absolutamente feliz, como cuando era niña. Descubrí el valor de una amistad de más de 25 años y que no hay edad para divertirse como uno quiere. No hay 30 años que pesen si el espíritu se mantiene. Congélame aquí, saltando con una de las locas que más quiero en esta vida…

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Pasaba el día y queríamos seguir disfrutando del paisaje… Carhuaz borrachera, Caraz dulzura y un infaltable helado. Yungay hermosura y la historia de un aluvión que alguna vez se tragó una ciudad. Es de noche y tenemos que volver a la Huaraz… morimos de hambre.

Cena deliciosa con vino en la Creperie de Patrick y luego algo caliente en el Café Andino. Excelente compañía, nuevos amigos y ya ni me acuerdo por qué me dio la crisis de los 30, si estoy disfrutando más que nunca…

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Gracias Huaraz. Fuiste uno de mis mejores regalos ese cumpleaños. No sólo me sacaste muchas sonrisas, sino que me hiciste ver lo bien que hacen al cuerpo y al alma esas escapadas, por más cortas que parezcan.

Es lunes feriado y hay que volver a Lima. “La Burrita” ya esta cansada y necesita reponerse. Esperamos pronto nos acompañe a otra aventura.
Hoy, a mis treintaitantos sigo pensando lo mismo que cuando escribí esta nota… viajen todo lo que puedan, disfruten esos momentos, conserven las viejas amistades, hagan nuevos amigos, ríanse como locos, salten como niños… viajen…que eso no nos lo quita nadie!!!

Buenas noches…y buen viaje!!!
Un beso
Chio

PD. Si te antojaste, te dejo los datos…
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Mirando el cielo
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Un comentario en “Recuerdos de un road trip a Huaraz…

  1. Fue un viaje maravilloso! No hay nada que los amigos, los de toda la vida y los de las alejadas montañas, no puedan curar. Sin menospreciar claro el hermoso cielo serrano 😉.

    Gracias Chio por hacerme acordar de tan hermoso viaje! Que la Burrita se arme de valor y vámonos de nuevo!

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